Una visita más que reconfortante

Querida Familia Religiosa:
Desde el Corazón       de Latino América, Ciudad del Este – Paraguay –
Queridos todos en nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo y Su Santísima Madre nuestra Señora de Caacupé, desde el viernes 21 al sábado 29 de junio, hemos tenido la grata visita de nuestro Superior Provincial, el Padre Fernando Vicchi IVE., el cual dentro de su visita canónica a nuestra comunidad sacerdotal “Santo Tomas Apóstol”, nos ha acompañado en distintos acontecimiento y festividades parroquiales. A continuación trataré de relatar brevemente algo de tanto que Dios nos ha regalado en estos días.

El día viernes 21 del mes pasado, por la noche el Padre Fernando llego al aeropuerto de Puerto Iguazú, después de un poco de espera en el aeropuerto por la demora que tuvimos en aduana argentina por la larga fila de autos, pudimos recogerlo y traerlo a Ciudad del Este, donde empezaría a vivir días inolvidables, como pocas veces, o quizás nunca haya vivido, me refiero especialmente a días muy agitados al participar, como dije anteriormente en distintos acontecimientos pastorales y visitas de distintas comunidades dentro de la parroquia; por algo, los nueve días de su grata visita pasaron muy rápidos.
El sábado 22 por la mañana tuvo su entrevista con Monseñor Guillermo Stecking, Obispo de la diócesis de Ciudad del Este – Alto Paraná -.
Por la tarde lo acompañó al Padre Pablo a la Capilla “San Francisco” Lado Acaray, colaborando, antes, durante y después de la santa Misa, administrando el sacramento de la confesión.
Como acostumbramos los días domingo, ya a las cinco y media de la mañana nos levantamos para tener tiempo y poder rezar y prepararnos antes de salir a las primeras Misas que celebramos a las siete de la mañana en distintas capillas. El Padre Fernando, acompañó al Padre Pablo a la capilla “Sagrado Corazón de Jesús”, donde los domingos, antes de la catequesis se celebra la santa Misa, en esta comunidad aproximadamente son una quinientas personas que participan de la Misa. El padre Fernando una vez más colaboró confesando, ya que a los ocho y media de la mañana presidiría la Misa en la parroquia. Yo me dirigí a la capilla “San Miguel” Lado Acaray, donde todos los domingo celebro la santa Misa. Esta capilla queda a unos diez kilómetros de la parroquia, más inmersa en el campo, aquí comúnmente participan de la Misa unas doscientas cincuentas persona, y quizás me quedo corto.

Como dije anteriormente, el padre Fernando presidió la Misa en la parroquia, este domingo teníamos, como todos los meses, jornada de formación para todos los catequistas de la parroquia. También realizaron una jornada de día los servidores del grupo “San Simeón y Santa Ana”, grupo que se encarga del orden y cuidado durante las celebraciones de la Misa, en la parroquia y en distintas capillas. Aproximadamente habrán participado unas ochocientas personas en esta santa Misa.

Terminada la santa Misa, después de un breve recreo, el Padre Fernando, dio el curso de formación a los catequistas refiriéndose a los frutos de la Resurrección de Jesucristo de los cuales participamos y debemos hacer partícipes a nuestros catequizando, en total fueron ciento noventa catequistas.

Los integrantes del grupo “San Simeón y Ana”, grupos de servidores que colaboran en cada santa Misa, también participaron de la charla que el Padre Fernando dio a los catequistas. Terminada la charla, los integrantes de dicho grupo nos invitaron a compartir el almuerzo que habían preparado para su jornada de día; el almuerzo se realizó en la plaza que se encuentra frente a la iglesia parroquial.

Terminado el almuerzo, nos comenzamos a preparar para la gran fiesta de la “Divina Misericordia”, este año invité a los más de cien integrantes del grupo a celebrar la novena de la “Divina Misericordia” en la parroquia; desde el viernes Santo por la tarde, los integrantes de dicho grupo se prepararon para consagrarse o renovar su consagración participando de la adoración Eucarística y de la santa Misa durante la novena.

A las tres de la tarde, de este día domingo 23, domingo de la “Divina Misericordia”, comenzamos con el rezo de la Coronilla, mientras los tres sacerdotes confesábamos. Luego, comenzó la celebración de la santa Misa donde muchos miembros hicieron por primera vez su consagración y otros muchos la renovaron. Le ofrecimos a Jesús de la Divina Misericordia una hermosa fiesta, fiesta de mucha oración, colorido y mucho ruido, entre bombas de estruendo, bocinas y sirenas de autos y hasta de un camión de bomberos que acompañaba a una de las imágenes que llegaba en procesión de una de las capillas de la parroquia donde este grupo realiza su apostolado.

Concluimos la celebración con la exposición del Santísimo Sacramento, bendición de las imágenes y entrega de los distintivos a los que se consagraban a la Divina Misericordia. Una gran fiesta de la Misericordia.
Terminamos el domingo con las celebraciones de las santas Misa de las 19:00 Hs., el Padre Fernando acompañó al Padre Pablo y las religiosas a la capilla “Nuestra Señora de Caacupé” donde comúnmente el Padre Pablo celebra la Santa Misa todos los domingos por la noche, y yo me quedé con el grupo juvenil “San Juan Pablo II”, como comúnmente hacemos, para la santa Misa en la parroquia.
Como “broche final” del día domingo, los jóvenes del grupo “San Juan Pablo II” invitaron al Padre Fernando, a los demás sacerdotes, religiosas y al aspirantado, a celebrar la pascueta en una conocida pizzería del centro de Ciudad del Este llamada “Peperoni”. Así que después de las santas Misas en la capilla “Nuestra Señora de Caacupé” y de la parroquia, como a las nueve de la noche, pusimos en marcha el “Chisito”, un minibús, en dónde nos trasladamos a dicha pizzería.

No quiero terminar de contar el agitado domingo, como son todos los domingos en la parroquia, sin dejar de relatar algo muy hermoso y reconfortante que me sucedió: Terminado el almuerzo con los servidores del grupo “San Simeón y Santa Ana”, aproximadamente como a la una y media de la tarde, un poco cansado y apesadumbrado, como comúnmente uno queda después de un almuerzo; pensaba dirigirme a la casa para asearme y despabilarme un poco y volver a confesar y a la celebraciones de la fiesta de la Divina Misericordia; cuando una de las servidoras nos avisa que tiene internada a una parienta en uno de los centro de salud de Ciudad del Este que queda a unos nueve kilómetros de la parroquia, dicha enferma tuvo un derrame cerebral, la intervinieron quirúrgicamente y que había salido de terapia intensiva, su salud era inestable y que necesitaba de los sacramentos de confesión y unción de los enfermos. Mi primer reacción, lo confieso, fue negativa por la hora, mi estado de ánimo y porque las exigencias pastorales nos requerían en primera fila lo antes posible. Pero, inmediatamente, cosas del Espíritu Santo, quien me hizo acordar de que festejábamos a Jesús de la Divina Misericordia, que con cuanta Misericordia nos trata y conquista nuestras almas momento a momento, y me dije, tengo que ir. Así que le pedí a un joven que se preparara unos buenos mates bien digestivos y despertadores, busque la camioneta, pase por la parroquia a buscar a dicha servidora que se encontraba, junto con los demás, reunidos con el Padre Pablo y la Hermana María de la Purificación, y nos fuimos a atender a la enferma. Una vez más, fui por una enferma y terminé administrando la confesión y el sacramento de la unción a cuatro enfermos muy graves, el último que atendí, era el Papá de un sacerdote diocesano que se encontraba viajando desde Buenos Aires a Ciudad del Este. Una vez que salí del centro de salud, me sentía muy contento y a su vez como abofeteado, ya que pude palpar el gran amor y misericordia que Dios nos tiene, y el gran amor y misericordia que aún no tengo; todos los días Dios nos hace aprender algo nuevo, y nos ayuda a reconocer nuestras limitaciones, para seguir doblando rodillas y rezando.
A partir del día lunes, el Padre Fernando, como lo exprese anteriormente, pudo distribuir su tiempo de tal forma que se aprovechó, en todo lo que más pudo y pudimos su visita; dedicando mucho tiempo al diálogo y convivencia con nosotros los sacerdotes, de lo cual le estamos sumamente agradecidos. También en distintos días pudo dialogar con feligreses y especialmente con jóvenes, quienes aprovechaban, como en momentos de una misión popular, confesarse y dialogar distintos temas con un sacerdote misionero, y en especial con quien es nuestro superior.
Así mismo pudo visitar distintas capillas y comunidades que pertenecen a la parroquia y son atendidas pastoralmente por nosotros: visitamos, además de las ya nombradas, las capillas: “N. S. de la Medalla Milagrosa”; “San Luís Gonzaga”, es la capilla más lejana que tenemos; “N. S. Rosa Mística”; y otras muchas por las cuales solo nos limitamos a pasar y a mostrárselas para poder tener una visión más completa de la parroquia. Pudo atender a numeroso Confesiones en distintos lugares, realmente, toda una misión llena de bendiciones y gracias departe de Dios.
Dentro de estos días, también el Padre Fernando visitó las comunidades religiosas de las Servidoras; participar de un grato encuentro con los miembros de la Tercera Orden, quienes además de participar de la santa Misa, nos ofrecieron una cena, donde regalaron al Padre Fernando un termo de mate tradicional del Paraguay.

El día jueves, por la tarde llegaron de visita desde Mato Grosso do Sul – Brasil -, la comunidad de religiosas Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, con el Padre Ángel; dicha visita era con ocasión de que el día viernes por la noche tenía lugar la apertura oficial del aspirantado “Beata Jacinta de Jesús Marto”, actualmente santa.
Por la noche del día viernes, en la santa Misa de las siete, tuvo lugar el inicio oficial del aspirantado de las religiosas; dos religiosas, actualmente bedeles de dicho aspirantado, renovaron sus votos temporales. Agradecemos también la presencia de la Madre Maria de Harissa.

Por todo esto y mucho más, damos gracias a Dios, y nos seguimos encomendando a las fervientes oraciones de cada uno de ustedes.
Unidos en la Santa Misa.
¡¡¡VIVA CRISTO REY!!! ¡¡¡VIVA LA IGLESIA CATOLICA!!! ¡¡¡VIVA NUESTRA QUERIDA CONGREGACIÓN!!!
P. Daniel García IVE.

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