LA EUCARISTÍA ES UN DON DEMASIADO GRANDE PARA ADMITIR AMBIGÜEDADES Y REDUCCIONES

Queridos Todos:

El día de ayer, celebramos con gran devoción y alegría el domingo de “Corpus Christi”, hemos procurado celebrarlo con el mayor amor posible, dedicado a Aquel que por amor a cada uno de nosotros se nos da bajo las humildes apariencias de pan y vino, que no son más pan y vino después de las palabras consagratorias del sacerdote, sino Todo el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo.

El Papa san Juan Pablo II nos dice:

«Este deber de anuncio por parte del Magisterio se corresponde con un crecimiento en el seno de la comunidad cristiana. No hay duda de que la reforma litúrgica del Concilio ha tenido grandes ventajas para una participación más consciente, activa y fructuosa de los fieles en el Santo Sacrificio del altar. En muchos lugares, además, la adoración del Santísimo Sacramento tiene cotidianamente una importancia destacada y se convierte en fuente inagotable de santidad. La participación devota de los fieles en la procesión eucarística en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo es una gracia de Dios, que cada año llena de gozo a quienes toman parte en ella. Y se podrían mencionar otros signos positivos de fe y amor eucarístico.

Desgraciadamente, junto a estas luces, no faltan sombras. En efecto, hay sitios donde se constata un abandono casi total del culto de adoración eucarística. A esto se añaden, en diversos contextos eclesiales, ciertos abusos que contribuyen a oscurecer la recta fe y la doctrina católica sobre este admirable Sacramento. Se nota a veces una comprensión muy limitada del Misterio eucarístico. Privado de su valor sacrificial, se vive como si no tuviera otro significado y valor que el de un encuentro convival fraterno. Además, queda a veces oscurecida la necesidad del sacerdocio ministerial, que se funda en la sucesión apostólica, y la sacramentalidad de la Eucaristía se reduce únicamente a la eficacia del anuncio. También por eso, aquí y allá, surgen iniciativas ecuménicas que, aun siendo generosas en su intención, transigen con prácticas eucarísticas contrarias a la disciplina con la cual la Iglesia expresa su fe. ¿Cómo no manifestar profundo dolor por todo esto? La Eucaristía es un don demasiado grande para admitir ambigüedades y reducciones»[1].

Ayer, domingo de Corpus Christi, celebramos este Misterio de Amor, en la parroquia y en distintas capillas que pertenecen a la misma:

En la capilla “San Miguel” – Acaray -, comenzamos muy temprano, seis de la mañana con una hora de adoración eucarística, donde los fieles se volcaron con gran devoción a manifestar su amor a Jesús Eucaristía, mientras se adoraba a Jesús pude escuchar muchas y hermosas confesiones, a continuación celebre la santa Misa a las siete de la mañana, como comúnmente se acostumbra en esta comunidad.

El Padre Pablo, celebró la santa Misa a las siete de la mañana en la capilla “Sagrado Corazón de Jesús”, santa Misa también de novena, pero especialmente resaltando la solemnidad de Corpus Christi, terminada la santa Misa se realizó la procesión en esta comunidad.

Cuando terminé de celebrar la santa Misa en la Capilla “San Miguel” – Acaray -, me dirigí a la parroquia, done una numerosa participación de fieles, especialmente de catequistas ya que estaban invitados a participar especialmente este domingo como jornada de formación para todos ellos, se preparaban para celebrar el gran Misterio Eucarístico participando fervorosamente de la solemne santa Misa y a continuación en la hermosa procesión de Corpus Christi por las calles de la comunidad. Agradezco a las hermanas servidoras del “Señor y la Virgen de Matará” que madrugando a las cuatro de la mañana ofrecieron una hermosa alfombra hecha frente a la iglesia donde tuvo lugar la última bendición Eucarística.

El Padre Pablo, terminada la santa Misa en la capilla “Sagrado Corazón de Jesús” y la procesión, se dirigió a la capilla “Sagrada Familia” donde se celebró dicha solemnidad a las diez de la mañana.

Por la tarde, a las dos de la tarde, por tercer año, realizamos la peregrinación con los jóvenes, especialmente con el grupo juvenil “San Juan Pablo II” de la parroquia y fieles que nos acompañaron, a la capilla “San Luis Gonzaga” donde estoy celebrando la novena en honor a “San Luis Gonzaga” – Patrono universal de la juventud – ofrecemos esta peregrinación de doce kilómetros pidiendo por todos los jóvenes del mundo, especialmente por los de nuestra comunidad, y este domingo pidiendo crecer en el amor a Jesús Eucaristía. Y recordando el trienio dedicado a los jóvenes paraguayos, ofreciendo el sacrificio por ellos.

Este año, la peregrinación tuvo una particularidad que asombró a muchos, principalmente a un pobre caballo. Lo que sucedió es que a unos cinco kilómetros antes de llegar a dicha capilla, donde se encuentra la capilla “San Agustín”, ya nos esperaban los jóvenes de la capilla “San Luis Gonzaga” con la imagen del santo, algunos fieles que los acompañaban y dos jinetes de la agrupación jinetera “La Paloma”, quienes ofrecieron un hermoso caballo vallo para que me subiera y acompañara la procesión junto a ellos y a los jóvenes montado. No desprecié el ofrecimiento y pude, demostrando mis destrezas gauchas, acompañar por cinco kilómetros la peregrinación a caballo, cantando y dirigiendo el rezo del santo rosario, animando a los peregrinos a ofrecer dicho sacrificio por amor a Jesús Eucaristía.

Llegados a la capilla “San Luis Gonzaga” celebré la Santa Misa Solemne de Corpus Christi, donde administre dieciocho bautismos, y luego, a pesar del viento frio que comenzó a corres y bajo las amenaza de lluvia, realizamos la procesión con Jesús Sacramentado, todos los fieles participaron con gran devoción con sus cirios encendidos, rezando y cantando, adorando a Aquel que no admite ambigüedades ni reducciones.

El Padre Pablo, celebró la santa Misa de las siete de la noche en la parroquia, que a pesar del frío y de la amenaza de lluvia, los fieles acudieron en gran número a demostrarle su devoción y amor a Jesús Eucaristía.

Damos gracias a Dios, a Su Santísima Madre, la Virgen que contuvo en su vientre a su Hijo Eucaristía como primer sagrario sobre la tierra, por tantas gracias y bendiciones recibidas durante este día, que a pesar de lo que se hizo y ofreció, siempre será nada ante la majestad de tan grande y excelso y eterno Don de la Eucaristía.

¡¡¡VIVA JESUS SACRAMENTADO!!!

  1. Daniel Atilio García IVE.

[1] San Juan Pablo II, Carta Encíclica “Ecclesia de Eucharistia”, nº 10.

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