Las obras del sacerdote

En las cosas que podrían ser llamadas “de cada día” un sacerdote, sin importar quien sea, sino más bien mirando su disponibilidad para hacer la obra que Dios le pide puede hacer bienes extraordinarios. Es lo que ha sucedido en la capilla San Rafael durante los días de su novenario.

El pasado 15 de octubre comenzamos la novena en esta capilla que está casi llegando al km. 12 del lado Acaray. Es una capilla que este año cumple 10 años de fundación, y que sigue en construcción hasta el momento.

En la zona podemos identificar 2 grupos de personas, los antiguos vecinos, y los nuevos vecinos, que pertenecen a un asentamiento poblacional. Todos por igual son gente sencilla y religiosa.

              

En concreto las actividades fueron las siguientes. A las 4 y media de la tarde salíamos desde la casa parroquial caminando con los monaguillos que quisieron acompañarme esos días. A las 5 llegabamos a la capilla y yo me disponía para las confesiones mientras los chicos iban a jugar al fútbol en la cancha que está junto a la capilla. A las 6 hacíamos la merienda de los niños y luego de esto ellos se cambiaban y se disponían para el rezo del Santo Rosario. Luego venía la Santa Misa, en la que cada día toqué un tema relacionado con matrimonio y familia, con la que acababamos las actividades de cada día.

El día de la fiesta patronal por la mañana visité a algunos enfermos de la comunidad y por la tarde tuvimos a las 6 la procesión por las principales calles de la zona, lo cual tomó 1 hora. En la procesión además de rezar el Rosario y hacer cantos yo pude ir bendiciendo las imágenes de los santos de las familias que sacaban a la calle para el paso de la procesión.

En la Santa Misa de la Patronal he podido realizar 19 bautismos. Todo una gracia enorme de Dios a la comunidad y a este novel sacerdote.

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