¡Felices los que se dan a Dios desde el tiempo de su juventud!

El catecismo de la Iglesia católica hace una advertencia a los pades de familia en cuanto a respetar la vocación de sus hijos y también del deber de agradecer a Dios el llamado…de fomentar y cuidar su vocación. Una madre que entregó a su hijo a un seminario menor, respecto a esto se preguntaba: Nuestros hijos ¿Son de Jesucristo y de su Santísima Madre? ¿O nos manejamos como si fueran solo nuestros?… Que nos los ha dado Dios en custodia, es verdad, pero que son para devolvérselos cuándo Él lo quiera y cómo Él lo quiera, es también verdad.                   

Por gracia de Dios, el día domingo 24 de diciembre pudimos realizar en el Aspirantado un almuerzo de fin de año con las familias de las aspirantes y de las próximas aspirantes. Sobre todo, con el fin de conocer a sus familias y de que ellas conozcan el Aspirantado.

Se vivió un clima de gran alegría, los papas de las niñas se encargaron del asado y las mamás de hacer una rica ensalada de fruta para el postre… mientras se esperaba el almuerzo tuvimos la oportunidad de conocer y charlar un poco con todas las familias, ellos con mucho entusiasmo  nos preguntaban sobre el aspirantado y nosotras sobre sus familias.

Después del rico almuerzo la Madre Virgen Azul explicó a los papas de las aspirantes el fin del aspirantado y la necesidad de que ellos acompañen a sus hijas en el cuidado de su vocación. Fue muy gratificante ver a todos dispuestos a ayudarlas e interesados para poner los mejores medios para cuidar la vocación de sus hijas.

Luego del almuerzo y de la pequeña exlicación de la Madre, las aspirantes hicieron un pequeño fogón en el cual se lucieron bailando danzas paraguayas dedicadas a sus padres como agradecimiento por su entrega y generosidad.

Terminamos finalmente todos muy contentos y con muchas espectativas para el próximo año.

Les encomendamos que tengan presentes en sus oraciones a estas niñas que quieren entregarse a Dios para que perseveren y crezcan cada día más e el amor a Jesucristo. Nos encomendamos a la Virgen María y a ella le damos gracias por todos estos beneficios recibidos.

En Cristo y María

Hermanas del Aspirantado Santa Jacinta Marto