Un poco de Historia…

Si la memoria no me falla, llegamos a Ciudad del Este el 6 de marzo de 2010. Vivimos cuatro meses en el Seminario Mayor Diocesano “San José” ayudando con la formación de los seminaristas, y asistiendo, los fines de semana, a la Capilla “Cristo Rey”, que sería más tarde la actual parroquia encomendada al Instituto. Dicha Parroquia queda a solo unos ochocientos metros del seminario.

La Parroquia “Cristo Rey” fue erigida el 30 de mayo de 2010, encomendada al Instituto del Verbo Encarnado. El mismo día recibí, por decreto, el nombramiento de Párroco. La parroquia tiene una extensión de tres kilómetros y medio de largo sobre la Ruta Internacional N. 7, y veinte kilómetros de ancho, hasta los ríos Monday y Acaray, a ambos lados de dicha ruta. Aproximadamente la parroquia cuenta con unos cuarenta mil habitantes. La jurisdicción parroquial tiene a su cargo 24 Capillas. La mayor parte de la zona es campo, chacras; muy rápidamente se está poblando al extenderse la ciudad. Dentro de la parroquia se encuentran comunidades campesinas indígenas viviendo en estado de suma pobreza, a los que ayudamos, colaborando muy especialmente en lo espiritual por medio de la administración de los sacramentos.

Actualmente los movimientos y grupos parroquiales son: Renovación Carismática Católica; el Apostolado de la Divina Misericordia; Catequistas “San Pio X”; grupo de jóvenes “San Juan Pablo II”; grupo vocacional “San Alberto Hurtado”; Grupo de monaguillos “San Tarsicio”; Oratorio Festivo “Santo Domingo Savio”(dirigido por las Religiosas “Servidoras del Señor y la Virgen de Matará); Grupo “San Simeón y Santa Ana”; Legión de María; Grupo Pro Construcción “San Roque González”. Hay que destacar la fe y disponibilidad de cada uno de los integrantes de los movimientos y grupos en el arduo apostolado que realizan para gloria de Dios y por la salvación de las almas.

Desde el 11 de marzo de 2012 las Hermanas “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”, comunidad “Nuestra Señora de Caacupé”, trabajan incansablemente en las distintas tareas pastorales de la parroquia, toda la comunidad les agradece su presencia y disponibilidad en bien de las almas que Dios les encomienda.

Damos infinitas gracias a Dios y a la intercesión de la Virgen María, nuestra Señora de Caacupé.

Nos encomendamos a las oraciones de todos, porque mucho es lo que se ha hecho, pero aún queda muchísimo por hacer. Que todo sea para la Mayor Gloria y honra de Dios y por la salvación de las almas encomendadas.

Daniel García, Párroco